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Los faros son un elemento fundamental para tu vehículo. Si no fuera por ellos, el conductor no tendría buena visibilidad en condiciones lumínicas pobres o en situaciones climatológicas adversas. Además, la luz permite que el coche sea visible para el resto de usuarios.
Por estos motivos, pulir y limpiar los faros es una tarea de mantenimiento imprescindible para garantizar que puedan cumplir su función.

Es imprescindible que el estado de los faros sea óptimo con el objetivo de no perder capacidad lumínica. La limpieza y el pulido de los mismos cuando están deteriorados son las dos opciones que cualquier propietario debe tener en cuenta para conservarlos en perfecto estado. Además, el correcto estado de los faros es uno de los consejos que se tienen en cuenta en las inspecciones técnicas de vehículos y que puede hacer que el vehículo no obtenga un informe favorable.

 

Factores que deterioran la tulipa

 

Las tulipas de los faros están fabricadas con policarbonato, un material plástico termoplástico que les confiere una elevada transparencia y transmisión de la luz, además de una buena resistencia a impactos. Sin embargo, el policarbonato es sensible a ciertas agresiones externas que hacen que tienda a amarillearse y volverse opaco, lo que reduce la capacidad para dejar pasar la luz.

Los principales motivos que provocan el desgaste y deterioro de la tulipa del faro son los siguientes:

  • Exposición prolongada a factores climatológicos: calor, lluvia, rocío, salinidad, …
  • Uso de productos agresivos para la limpieza del coche

 

Proceso genérico para pulir y limpiar faros

 

El proceso que se debe seguir para restaurar un faro depende fundamentalmente del alcance del daño que presente. De forma general, pueden darse estas situaciones:

  • El faro está amarilleado: solo bastará con pulirlo
  • La tulipa está amarilleada y muestra algo de opacidad: en este caso, será necesario efectuar un lijado previo que permita eliminar el deterioro.
  • La tulipa está completamente amarilleada y se requiere un proceso de lijado y de lacado.

 

Proceso de pulido

 

El proceso que se debe seguir cuando el faro únicamente requiere un pulido es el siguiente:

  • Limpiar los faros con agua, jabón y una bayeta de microfibra.
  • Desengrasar la tulipa con un desengrasante para eliminar cualquier resto de grasa o suciedad incrustada.
  • Enmascarar las piezas adyacentes para no dañarlas y evitar que se ensucien con las salpicaduras de los pulimentos.
  • Preparar la máquina de pulir, las boinas de pulido y los pulimentos de corte rápido, y de abrillantado.
  • Colocar la boina de pulido sobre la pulidora y regular el régimen de revoluciones (la máquina no debe ir revolucionada).
  • Escoger un pulimento de corte rápido, que sea capaz de ofrecer un mayor poder abrasivo para eliminar el daño de forma eficaz.
  • Aplicar una pequeña cantidad de pulimento sobre la tulipa y con la ayuda de la boina repartirla por toda la superficie.
  • Iniciar el pulido con la boina sobre la tulipa del faro describiendo movimiento en varias direcciones y a una velocidad relativamente lenta.
  • Eliminar los restos de pulimento de corte rápido con un trapo de microfibra.
  • Comprobar que la anomalía ha desaparecido. Si no fuese así, repetir el proceso de pulido.
  • Quitar la boina de pulido y limpiarla con agua limpia.
  • Colocar una boina de abrillantado, sobre la máquina pulidora.
  • Coger un pulimento de abrillantado, para restituir el brillo de la óptica. Colocarlo sobre la tulipa, repartirlo por toda su superficie e iniciar el abrillantado de la misma forma que la mencionada para la pasta de pulir de corte rápido. Para aportar un plus de calidad a la reparación, se pueden emplear abrillantadores polifuncionales, que además de abrillantar, aportan protección medioambiental a largo plazo.
  • Limpiar los restos de abrillantador con una bayeta de microfibra.
  • Limpiar la boina de abrillantado con agua limpia.
  • Limpiar los faros y verificar que ha recuperado su estado original.

 

Proceso de lijado y pulido

 

Cuando el amarilleado que presenta el faro es algo más significativo, es posible que con un pulido no baste. En estos casos, el proceso de debe iniciar con un lijado previo que aporte un poder abrasivo mayor que el de las pastas de pulir. El proceso que se debe seguir es el siguiente:

  • Limpiar los faros y desengrasarlos.
  • Enmascarar las piezas adyacentes para evitar daños sobre ellas.
  • Iniciar la corrección del daño lijando la superficie con una rotorbital y discos abrasivos. Se debe insistir lo justo en el daño para no comer demasiado material y eliminar la capa de protección del policarbonato.
  • Soplar y limpiar la superficie para verificar que el daño ha desaparecido. Si no fuese así, repetir el proceso de lijado hasta conseguir la completa eliminación, teniendo en cuenta que si se elimina la capa de protección del faro, se tendrá que barnizar.
  • Afinar la raya generada con un grano P-1500 y 0-3000.
  • Realizar el proceso de pulido mencionado en el apartado anterior.
  • Verificar que el faro ha recobrado su estado original y que las rayas de lija no se aprecien.

 

Proceso de lijado y barnizado

 

En ocasiones, la tulipa del faro está tan deteriorada que es necesario hacer un lijado más agresivo que permite comer más material y devolver unos niveles de transparencia suficientes. El proceso a seguir es el siguiente:

  • Desmontar el faro de su alojamiento
  • Efectuar la preparación y el lijado de la forma mencionada en el apartado anterior, aunque en este caso utilizando granos más gruesos que faciliten el trabajo. Se puede empezar desde un grano P-400 y finalizar en un P-1000 o P-1500
  • Soplar y desengrasar la tulipa
  • Enmascarar la carcasa para evitar que se pulverice con el barniz
  • Aplicar un promotor de adherencia que aumente la adherencia del barniz.
  • Realizar la mezcla del barniz a la proporción indicada por el fabricante.
  • Aplicar el barniz según las instrucciones del fabricante y siguiendo una técnica adecuada de aplicación.
  • Esperar a que seque
  • Montar el faro sobre su alojamiento y regular su altura para evitar que ilumine incorrectamente.

 

Por último, queremos destacar que la limpieza regular de los faros y su restauración son tareas en el taller que en los últimos años han crecido significativamente. Definir claramente el tipo de daño que presenta permite al profesional del taller efectuar el proceso más correcto en cada caso.